Trayendo Agua Segura al Perú Rural

 

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El 30 de junio, lanzamos un programa piloto de un año, el consistió en usar lejía diluida para desinfectar agua potable en cuatro comunidades remotas del Perú. Para los niños del mundo en vías de desarrollo, el agua potable no segura es una de las principales causas de enfermedades intestinales, desnutrición y muerte.

El programa piloto “Agua Segura” proveerá lejía diluida para desinfectar el agua potable en cuatro comunidades remotas del Perú. Aquí, un voluntario de Clorox enseña a la gente como tratar su agua usando dispensadores públicos instalados cerca de las fuentes de agua de la comunidad.

Durante años, Clorox ha apoyado un número de programas que apuntan a detener la proliferación de infecciones, pero ésta es nuestra primera vez liderando una intervención que aborda el problema crónico de falta de agua potable en las comunidades rurales menos favorecidas. Nuestro objetivo con este proyecto es construir un modelo efectivo, escalable y sostenible en el tiempo, que las comunidades puedan adoptar para mejorar la calidad de su agua potable, y reducir la tasa de enfermedades del intestino.

Durante los próximos siete meses, usaremos este blog para brindar actualizaciones y discutir nuestros aprendizajes del proyecto.

¿Por qué lejía?

  • La lejía es poderosa – El hipoclorito de sodio, ingrediente principal en la lejía Clorox®, es uno de los desinfectantes más efectivos del mundo. Mata a más del 99 por ciento de las bacterias y virus comúnmente encontrados en el agua sin tratar, como la E. coli y el cólera.
  • La lejía es económica – Los proyectos comunitarios de desinfección basados en lejía pueden alcanzar grandes escalas con pocos recursos.
  • La lejía es más efectiva que hervir agua – Los gérmenes son fácilmente re-introducidos en el agua hervida, pero la lejía la protege por 24 o hasta por 48 horas, matando a la gran mayoría de agentes nocivos que pueden infectar a un suministro de agua.

Retos del pasado: Cambiando hábitos de uso e involucrando a las personas

Por supuesto, que crear un programa sustentable de agua potable es mucho más complejo que verter lejía en un pozo. Diversas ONGs han usado lejía para desinfectar el agua en los países en vías de desarrollo por un largo tiempo, pero con diferentes resultados.

Estrechamente arraigadas, las prácticas comunes ya admitidas pueden ser difíciles de cambiar, y cuando los gérmenes no pueden verse a simple vista, el concepto de desinfección puede ser bastante abstracto. Además, la dosificación debe ser la  correcta – menos cantidad de lejía, y no estás matando a los gérmenes, demasiada cantidad, y el agua sabe mal y la gente deja de consumirla. Y quizás lo más importante, tiene que existir un interés general y dotación en la comunidad que incluya lideres y promotores locales que eduquen a la gente y administren los dispensadores y los suministros de lejía.

Dispensadores de agua segura: Fácilmente disponibles y fáciles de usar

Los dispensadores están llenos con una solución de hipoclorito de sodio y arrojan una dosis adecuada para un recipiente estándar de recolección de agua.

Nuestro piloto en Perú usa un enfoque nuevo y prometedor, de alto impacto y de bajo costo; desarrollado por “Dispensers for Safe Water” de Innovations for Poverty Action. El programa coloca los dispensadores públicos cerca de las fuentes de agua de la comunidad, como pozos y napas. Los dispensadores están llenos con una solución de hipoclorito de sodio y arrojan una dosis adecuada para un recipiente estándar de recolección de agua.

Los dispensadores son soportados por una cadena de abastecimiento de hipoclorito de sodio y un programa de educación de la comunidad. Este incluye un promotor voluntario de la misma que fomenta el uso de los dispensadores, los mantiene y los rellena.

Este enfoque se ha usado con éxito en Kenya y condujo a un crecimiento de seis veces el uso de hipoclorito de sodio para tratamiento de agua, el cual fue sostenido por tres años después de instalación del dispensador. La Fundación de Bill y Melinda Gates y USAID han apoyado la expansión a otras partes del mundo.

Usando a la comunidad como influenciadora para motivar hábitos saludables

Un factor crítico de éxito parece ser el hecho de que el dispensador está ubicado en un espacio público. La posición del dispensador en la fuente de agua sirve como recordatorio para tratar el agua al momento de la recolección. Además, dados los fuertes lazos sociales entre las comunidades rurales, viendo que otros usan el dispensador puede influenciar la formación hábitos referentes al tratamiento de agua y promover la educación entre vecinos sobre las prácticas del agua potable segura.

Durante los 12 meses de piloto, Clorox pondrá a prueba este modelo en el norte del Perú, aprendiendo sobre la aceptación cultural e impacto del proyecto, junto a nuestro socio de implementación local, PRISMA, una organización de investigación sin fines de lucro. PRISMA tiene una historia de 26 años en proyectos de salud comunitaria exitosos y se especializa en intervenciones que ayudan a reducir la desnutrición y las enfermedades en niños menores de tres años con el fin de contribuir a detener el ciclo de la pobreza.

Visitamos las comunidades del proyecto Agua Segura en noviembre, y hablaremos sobre ese viaje en nuestra próxima actualización en unas pocas semanas.

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