Proyecto Agua Segura – Aprender y Adaptarse

 

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Esta publicación fue escrita por Andrea Ginsberg, gerente de proyecto para el proyecto piloto “Agua Segura” de Clorox.

Si hay algo que hemos aprendido de este proyecto, es esperar lo inesperado.

Nuestro reto actual es cerrar la brecha entre lo que nuestras medidas científicas nos dicen sobre los niveles de participación y cómo los miembros de la comunidad describen sus hábitos de dosificación de la lejía. Si la gente dice que participa, pero esta cifra no es convalidada por el análisis científico, entonces necesitamos determinar el por qué; para poder obtener una visión exacta de la aprobación de la comunidad, y lo más importante; que los participantes experimenten el beneficio de una salud plena por tratar su agua.

Estamos reforzando la dosificación apropiada, mostrando a las madres de la comunidad que el agua en el frasco se torna rosa si hay presencia de lejía.

Verificación Científica

Para medir la participación y para asegurar agua potable microbiológicamente segura, encuestamos periódicamente hogares seleccionados al azar para examinar el agua recogida de las fuentes de agua públicas. Cuando los miembros de la comunidad dosifican su agua con la lejía Clorox® (una solución de hipoclorito de sodio), la lejía se descompone con el tiempo, en última instancia, despareciendo por completo. Si la muestra de agua se torna rosa cuando se analiza, tenemos la prueba que se usó el dispensador de lejía y el agua es segura.

Comprensión de la Brecha

Desde luego, la gente podría estar exagerando el uso de los dispensadores de lejía. Sin embargo, teniendo en cuenta la pasión y el comportamiento que vimos durante nuestra visita a Perú en Noviembre, creemos que los siguientes tres factores claves tendrán un efecto en los resultados de la prueba de agua.

  • Poca dosificación: Mientras observábamos el proceso de recolección del agua, vimos que muchas personas recibían sólo una dosis parcial de lejía en lugar de la cantidad de medida completa. Algunos giraban el mango del dispensador incorrectamente, mientras otros se apresuraban en llenar sus recipientes y dejaban salpicar un poco de lejía en el suelo. A pesar que una dosis reducida de lejía puede matar lo que está en el agua en ese momento, una baja dosificación afectará la cantidad restante de lejía con el tiempo.
  • La cantidad de algas negras en los recipientes de almacenamiento de agua varía entre los hogares y las comunidades.

    Recipientes de agua sucios: Durante nuestra visita, notamos que el interior de muchos recipientes de agua estaban cubiertos con una sustancia negra que después de ser analizadas  descubrimos que eran algas negras, que muy probablemente vengan del agua del río que ellos recogen cuando el agua de la cisterna repartidora escasea. Si hay demasiada presencia de algas, éstas “consumirán” o descompondrán la lejía más rápidamente; reduciendo su capacidad de continuar matando gérmenes.

  • Retrasos en el reparto de agua: Este reto presenta serias consecuencias para la salud del pueblo, además de afectar a la verificación de la participación del proyecto. Si el agua no se reparte, el agua de la casa que fue tratada con lejía y que es segura para beber debe ser racionada. A medida que el agua se asienta por un prolongado período de tiempo, la lejía desaparece. 

Desarrollar Soluciones

Los materiales educativos elaborados por un artista local peruano ilustran cómo utilizar los dispensadores de lejía correctamente.

Teniendo en cuenta estas observaciones, creemos que más personas están utilizando los dispensadores de lo que nuestras pruebas indican. Es sólo que cuando analizamos el agua, la lejía esencialmente se había ido en muchos casos. Para abordar este problema, estamos trabajando con PRISMA, nuestro socio de implementación local en el Perú, para poner en marcha una campaña de educación centrada que refuerce el uso apropiado de los dispensadores y los hábitos de limpieza de los recipientes. Y aunque no podemos abordar la escasez de agua en este momento, es importante para nosotros evaluar pruebas de agua en el futuro dado el contexto de esta realidad.

Por favor, vuelva a las actualizaciones adicionales a medida que seguimos para observar, preguntar y perfeccionar el proyecto “Agua Segura” de Clorox.

Andrea Ginsberg es la gerente de proyectos para el proyecto piloto “Agua Segura” de Clorox. Ella trabaja en estrecha colaboración con Alexis Limberakis en la oficina de Clorox Eco y con PRISMA, socio del proyecto de implementación local en el Perú.


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